Tuesday, February 20, 2018

Clau

Te estaban esperando de pipa y guante. En la puerta del Rancho estaba tu yegua lista, tu Abue, La Chata, vestida de blanco te recibió con mil abrazos y después de reir como cómplices se tomaron un whiskito mientras recorrieron juntas el rancho que se vistió de gala para recibirte a ti. El mar estaba de fiesta, porque has vuelto a lo tuyo, el calor, la brisa, el viento siempre húmedo, la vegetación infinitamente verde, los flores divinamente coloreadas. Te fuiste en un santiamen, después de tanto dolor, de una agonía de la que esperabas salir para seguir gozando.
     Mi amiga Claudita, responsable, estudiosa, seria, recta, intolerante con la imperfección, cariñosa con cuanto ser se cruzara en su camino, vivió gracias a dos riñones prestados, gracias a todos los cuidados que le otorgaron quienes la rodearon y a las ganas que le puso ella a sus días para extender su tiempo en el calendario. Y me alegro hoy por tí, que ya no andes tragando píldoras por decenas, conectándote a ese filtro de ruido monótono y agobiante y midiendo con cuentagotas lo que comías y bebias.
     Como nos golpea el egoísmo, entonces lloramos tu ausencia, porque nos haces falta, con tu risa, tus comentarios tan tuyos y tu voz siempre cariñosa.
    Así que pongo mi persona de lado y me alegro por ti. Que ya descazas en paz y tranquila.
    Hasta que nos volvamos a encontrar
... tu amiga Mariejeanne Carro

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