Mi amiga Claudita, responsable, estudiosa, seria, recta, intolerante con la imperfección, cariñosa con cuanto ser se cruzara en su camino, vivió gracias a dos riñones prestados, gracias a todos los cuidados que le otorgaron quienes la rodearon y a las ganas que le puso ella a sus días para extender su tiempo en el calendario. Y me alegro hoy por tí, que ya no andes tragando píldoras por decenas, conectándote a ese filtro de ruido monótono y agobiante y midiendo con cuentagotas lo que comías y bebias.
Como nos golpea el egoísmo, entonces lloramos tu ausencia, porque nos haces falta, con tu risa, tus comentarios tan tuyos y tu voz siempre cariñosa.
Así que pongo mi persona de lado y me alegro por ti. Que ya descazas en paz y tranquila.
Hasta que nos volvamos a encontrar
... tu amiga Mariejeanne Carro