Hoy te hubiese llamado para cotorrear como en otros tiempos, como en aquellas tardes de silencio, te llamaba para preguntarte cualquier cosa, con el lema: " Abu tu que todo lo sabes y lo que no lo inventas" respondías siempre con un grito de pánico seguido de una carcajada. Te regocijabas platicándome lo que sabias y lo que no, me invitabas a leerlo en la enciclopedia. Galletitas y agua de limón en el carrito del té, papel y lápices sobre la mesita en la que se extendían y apilaban los tomos de la enciclopedia Larrousse, en francés, el diccionario a la mano y nos perdíamos en los tomos haciendo de las tardes ociosas, tardes de enciclopedia, leyendo descripciones y viendo imágenes de flores, recintos, mapas, conquistadores, reinos y leyendas. Estoy leyendo 'Los Hijos de Sánchez' de Oscar Lewis, un ejemplar que salió de tu biblioteca, un regalo del tiempo, el libro huele a esas tardes de ocio, de risas y de investigación.
En ese huequito partido que tendré siempre, que seguirá siendo curioso, me haces falta, cierro los ojos para aspirar el olor de la nostalgia y del tiempo ingrato y te siento aquí dentro acortando la distancia de esa separación intangible, inmensurable e ilegible pero palpable como cualquier tomo de una enciclopedia.
Wednesday, September 13, 2017
Tardes de enciclopedia en casa de la abuela
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