Hoy sentí el viento soplando altanero, y en la tarde traía ese olor a mar y toda esa humedad tibia con su sal impregnada.
Hoy recorrí parajes nuevos y admiré perspectivas distintas, me inundó el espiritu Universitario y sentí viajar en el tiempo.
Hoy escuché hablar de las Islas Åland cuya capital es Mariehamn. El frío que viste esos parajes es proporcional a su belleza, no hay turistas que sepan de sus veintemil islas y en el alma de sus habitantes hay hambre de sol que les caliente los huesos.
Aprendí que en la región de Ardéche, cuna de mi abuelito, existen las cuevas de Chauvet , tan milenarias como Altamira, descubiertas apenas en 1994, dónde artistas cavernarios impregnaron sus paredes con dibujos de leones, panteras, osos, búhos y hienas, alguna Venus y una deidad con piernas de bisonte y cuerpo de mujer, plasmando la belleza de su entorno, comunicándonos através del tiempo hacia un mundo que imaginamos lejano, ajeno, extraviado, distinto, dónde no había idea de evolución. Ver esas pinturas es tocar con la yema de los dedos y en un instante de paz el milagro del mundo.
... Y sentí de nuevo el viento de mar golpear mi rostro, con su olor a gaviota alborotada y esa sal que se impregna en la piel como el polvo al libro, como ilusión que me llena de gozo, como la imaginación de la infancia, como algarabía desatada, como secretos fraternales, como lágrima de vida cargada de recuerdos.
Wednesday, February 15, 2017
Hoy sentí lágrimas de vida
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