Friday, September 22, 2023

la vida.... un nuevo amanecer

Se construye una vida con cuentos, risas, libros, dulces, pasteles, besos, lágrimas, atardeceres y muchos amaneceres, de los que nos agarran de carreras, apurándonos para llegar a clases, para deglutir el desayuno, tragar las vitaminas con sorbos de leche que colamos entre los dientes, amaneceres que también nos encuentran en la cama, sin ganas de abrir los ojos, o con ganas de comernos el mundo y a quién amanece con uno. Amaneceres en la playa, con arena pegada en los tobillos o quizás en el pecho y en los labios. Amaneceres que saben a pan tostado con mantequilla, amaneceres que huelen a café caliente, a frambuesas y  caricias frescas. Hay amaneceres lluviosos, ventosos, tranquilos, fríos y acompañados. Siempre amanece. Siempre sale el sol, siempre brilla esa estrella, siempre sale la luz, siempre vuelve para que nos demos la oportunidad de volver a empezar.

el otoño

El otoño llega sutilmente con el viento, con las noches delicadas, las que se extienden con la bruma, con parsimonia y con el canto de los grillos escondidos. Llega el otoño con esas hojas semi secas, coloreadas de anaranjado, amarillo y marrón, desprendiéndose de sus ramas como los recuerdos de mi infancia, como las manitas regordetas que lavaba entre las mías y que se echaron a correr. Llega el otoño con avellanas, calabazas, dátiles y chocolates, con la música sublime de un viento que acaricia y apacigua con aromas dulces. El otoño llega cada año como los años que se han acumulado en mi regazo, quizás sea el otoño, cuando los días quizás son más cortos, cuando apetece acurrucarse sin hacer nada, cuando apetece mirar la naturaleza que baila, pues produce una sonrisa que se carga de regocijo. Es el otoño el que ma ha llegado, que me ha teñido mi cabello de luces blancas, mis manos se han engrosado como ramas secas, mis ojos siguen húmedos, mi cuerpo se resiste mientras se contorsiona, mi mente sigue animada y mi corazón sabe que miles de bendiciones aún están por venir.