Sunday, March 14, 2021

Que profesion tendría Dios?

Estaba a punto de entrar a mi exámen final de Química Inorgánica, materia impartida por el Dr Fregoso, pero los alumnos del curso anterior no salían del aula, porque estaban presentando maquetas para su evaluación final, de alguna asignatura de Arquitectura. Mi profesor, le pidió al maestro que nos dejará libre el aula y demoraron aùn 10 minutos en salir. Cuando ya estabamos todos en clase, el profesor dijo: "No saben que Dios es Ingeniero Químico", en realidad todos se rieron, pero yo levanté la mano y le dije: "Profesor imagínese un mundo sin el arte de la arquitectura y sin los versos de los poetas" el asintió con su afable sonrisa y repartió el exámen. Eso fue hace 30 años y hoy al salir al jardín, recordé ese evento, y me encantaría escribirle a mi maestro, para platicar con él y decirle, que sí, efectivamente Dios debe ser Ingeniero Químico, porque definitivamente el ingenio con el que están creados los átomos, moléculas, partículas es inimaginable, pero ojo, es que Dios debe ser arquitecto también porque sino quién hubiese diseñado las cascadas de Agua Azul, o el cañon del sumidero o el Cañon del Cobre para dejar además regado el elemento rojizo, e Ingeniero Civil, porque el sistema de los mantos acuíferos que cubren la tierra no tiene igual. En fin Dios es cada una de las profesiones, y por ende Dios está en todo, en la sabidurìa del árbol que se alimenta de Bioxido de Carbono y nos regala Oxígeno, en el sonido del mar y de ahí los compositores, en el enamoramiento que exíste entre las olas y la luna y con eso los terapeútas, en las plantas que crecen, como las agradecidas orquídeas que se alimentan del tronco seco de un hybiscus plantado en mi jardín hace años y asi con El, todos los agrónomos. Presente en los Ingenieros Eléctricos, en la luz de la luna y las estrellas, en los cometas y la chispa de ignición cuando dos piedras se frotan hasta que se calentientan lo suficiente. Pero más que todo en el arte, en cada pincelada del amanecer, y cada flor, en cada pétalo, en cada laboriosa abeja que recoje el néctar de dos millones de flores y vuela cincuenta y cinco mil millas para preparar medio kilogramo de miel, y en la alegría de los cetáceos. En una administración inequívoca de las estaciones y la hermosa coreografía del cosmos. Mas bien, le diría hoy a mi querido Maestro Fregoso: "Todos llevamos una traza de Dios" cada vez que creamos, desde una composición músical, un arreglo floral, una nota de agradecimiento, un libro de descubrimientos o una simple novela y tantas cosas benditas, llenas de amor, está Dios o estamos rindiendo homenage a Dios. El mundo es muy complejo y a la vez tan hermosamente sencillo... Querido maestro, este pensamiento hoy voló por Usted!.