Tuesday, October 27, 2020

Mis entrañables raíces.

Yo vengo del horizonte quebrantado, donde el silbido del viento logra que el aire baile en múltiples siluetas y de tantas volteretas se clave tan dentro de la tierra como se clavó en mi alma.
      Yo soy de allí, de ese cielo que se rompe en dos, cargado de lluvia y bañado de azul, del cielo que toca  al sol, y del sol que baila en las planicies, las copas de los árboles y se acuesta en el horizonte.
      Yo soy de allí, donde el viento canta como flauta, recorre montañas labradas de recovecos, de escondrijos, adosadas de calor y de frío, decoradas de verde y rojo, amarillo y marrón, de esa tierra árida y seca y al mismo tiempo fértil y húmeda. 
     Yo vengo del silencio bendito y la luz sagrada, vengo de un canto de esperanza.
Yo vengo de allí, donde las miradas hablan, donde nadie es dueño de nada y mucho menos de alguien, donde todos somos únicos y al mismo tiempo un solo clan. 
     Yo tengo la piel del color de la tierra, el cabello negro como el onyx, y la mirada profunda como el río y mis manos están curtidas de sabiduría. Guardo secretos en el alma. Tengo todo lo que debo saber y soy lo que debo aprender. 
    Yo soy Piel roja, Rayo de luna, Canto de viento, Pluma de águila, Lava volcánica, Canto de serpiente y Lluvia desterrada. Yo soy Nativa y mi alma está cargada de aprendizaje. Estoy preñada de verdad, en mi vientre crece la luz que debe existir. Yo soy silencio que habla y sonido que enmudece. Yo soy circunstancia y sinrazón, única e irrepetible, yo soy tezón. Yo soy