Triste es el olvido, la confusión, dejar el recuerdo en un bolsillo del pantalón, como unas canicas o un billete. El niño interno se alimenta de todo lo que ha olvidado, se sorprende que vuelen los aviones, saborea la vainilla, la leche caliente, se alegra de las pequeñeces. Camina y observa como si todo fuese parte de la primera vez.
Pierdes tus hojas, firme Roble que te desnudas al llegar tu otoño, hermosa Sequoia que creciste sin miedo de tocar las nubes.
Hoy me achicopalo, me atolondro, me nubla la soledad y la impotencia y ya te extraño
...
Fíjate tú, roble de mi alma, que hace 4 años ya te etrañaba. Mi pajarito de pluma, suspiro de viento....