Saturday, April 28, 2018

Llego Pancho

Hace cien años, una noche estrellada como la de hoy, llego Pancho Villa a Torreón, Coahuila, levantando polvo, echando pestes, el revolucionario más temido, colgaba a quien lo mirara, mataba a quien lo cuestionase. Buscaba cuanta cosa le hiciera falta, acompañado de adelitas, campesinos, rufianes, matones, seguidores, hambrientos y otro tanto de cabrones despistados y alborotados. Entró a punta pie a la tienda de mi bisabuelo, que por voluntad de Dios había sobrevivido una explosión en las trincheras Europeas, había sobrevivido el colapso de sus pulmones y la presión de los sacos de arena en sus intestinos, por días enteros. Enrique llegó a México con las manos vacías y los pies que se le quemaban solos, de ansías, incertidumbre, pesadumbre y perdidas y cargando sueños y deseos de progreso y mejoría. Un mundo desconocido y alejado de cualquier realidad que hubiera vivido o imaginado lo recibía. Cuando Pancho entró a la tienda, se disponía a matar a cuanta cosa respirara, pero ese día el loro de Enrique le dio una jovial bienvenida que a Pancho le aplacó los humores. Enrique pálido como la manta, le rogó que le perdonase la vida, "y como paque se la voy a perdonar güerejo?", "pues porque tengo una niña y una mujer y mire que acabo de regresar de la guerra"dijo Enrique, "de la guerra cabrón? Si lo que yo necesito son Generales!" Vengase paca, únase a mis filas!", "Don Pancho", le dijo Enrique, "Que mas quisiera yo, pero figurese que mis pulmones se colapsaron no puedo andar sin sofocarme", "No güerejo, así nomas no me sirve", "Mire llévese todo lo que necesite", "Paluego es tarde" contesto el otro, y sin más llamó a sus secuaces, se ocuparon de limpiar a fondo las repisas, se llevaron toda la ropa, los zapatos y cualquier artículo de uso militar. Fue un asalto a mano armada en nombre de la paz.
     Antes de salir por los escombros de lo que había sido una tienda media hora antes, Pancho Villa le aseguró a Enrique que volvería pronto para consultarlo sobre estrategias de guerra y que la añorada paz llegara antes.
     La paz escurridiza, que todos añoramos, que decimos proteger pero no la honrramos. La paz que generalmente solo practicamos con quien nos cae bien. La paz idealizada de las naciones unidas. La paz de los colores del arcoiris, la paz de la mesa, del juego, la paz del espíritu y la paz del mundo retorcido.

Thursday, April 19, 2018

Mi tiempo


Cuando llegue ... que entre sin  mandar notificaciones, quizás una señal, el tiempo suficiente para morir con "un Jesus en la boca!".

Si pudiera andar hacia atrás y borrar o dar pinceladas a los trechos recorridos, allí donde se esconde  el detalle de los abrazos prolongados, las sorisas sostenidas, la alegría contagiada, los atardeceres admirados, los postres saboreados, las risas imparables, los besos robados, los cantos a la luz de la luna, los malvaviscos a las brasas, las cosas que parecen insignificantes pero encantan...
    No se cuando le toque venir a "aquella", pero cuando llegue, que me encuentre bien cargada de todas esas cosas que parece que no importan pero a la larga marcan y hacen la diferencia entre vivir y complacerse de una vida con sentido.

Thursday, April 5, 2018

Y a ella quien la educo?

A ella la educó Atrevimiento, ya que usaba pantalones cuando la regla de los hombres las obligaban a ponerse faldas y no enseñar las rodillas. A ella la educó Valentia, le quitó los limites a la imaginación, tumbó prejuicios y tocó puertas. La criaron el grito y la palabra, no se calla y sabe expresar sus ideas, altiva,  levanta su frente, desdeñosa lucha por su verdad y hace una hazaña de su vida. Se forjó en la curiosidad leyendo de noche, se curtió levantándose de madrugada, educada para bastarse a si misma, para no depender de nadie, no doblegarse ante nadie, ni detener su andar. Si, fue su madre, la que le enseño a conquistar horizontes, a mecerse en el mar, respirar la fragancia de las flores y dejarse llevar por el deseo de ser mujer, conquistar todas las cumbres y tocar todas las estrellas.
Su canto es libre, su melena se mueve con el viento y la brisa la impregna.